Polémica tras las elecciones

PJ: el salvavidas de plomo

El debate por el corte de boletas en el Conurbano


Por Martín Piqué


La diferencia entre los votos de algunas listas de concejales y la de diputados generó suspicacias. Hablan los intendentes.


En un movimiento que proclama la lealtad como uno de sus principios básicos no sorprende que cada tanto surjan acusaciones de traición.

¿Será que lo que se proclama demasiado en el discurso no se cumple en los hechos? La elección del domingo volvió a alimentar las sospechas, las hipótesis conspirativas y las respuestas que buscan despejar dudas.


¿Los intendentes del Conurbano hicieron todo lo que estaba a su alcance para que les fuera bien a Néstor Kirchner y a Daniel Scioli? ¿Hubo estrategias de autopreservación para garantizar un buen resultado en el terruño propio? La respuesta podría estar en la comparación entre los números que el Frente Justicialista para la Victoria obtuvo a nivel nacional con los guarismos que los intendentes oficialistas cosecharon en sus municipios. Los casos más comentados fueron La Plata, Tigre, Berazategui y Ezeiza. Estas situaciones involucran al jefe de Gabinete, Sergio Massa (intendente en uso de licencia en Tigre), y a los jefes comunales Pablo Bruera (La Plata), Juan José Mussi (Berazategui) y Alejandro Granados (Ezeiza).


La teoría de la traición fue cobrando fuerza a partir del contraste entre los porcentajes obtenidos para diputados nacionales y para concejales. En Tigre, donde la primera candidata a concejal fue Malena Galmarini de Massa, Kirchner obtuvo el 39 por ciento de los votos, mientras que la esposa del jefe de Gabinete reunió el 53 por ciento. Tanto la campaña de Malena Massa en Tigre como la de Gabriel Bruera, hermano del intendente platense, en la capital provincial mostraron una evidente distancia con los eslóganes, colores y hasta la estética de la campaña dupla Kirchner-Scioli. En Tigre, Massa identificó su campaña con el color naranja. En La Plata, Bruera eligió el verde para los spots televisivos que aparecieron en cada partido de Estudiantes. La campaña de Kirchner-Scioli se caracterizó por el color azul oscuro y el lema “Nosotros hacemos”. Bruera también hizo repartir casa por casa una lista “espejo” de concejales y legisladores provinciales, sin candidatos a diputados.


La alternativa le dio algún rédito: la diferencia entre lo que cosechó Kirchner para diputados nacionales (21 por ciento) y lo que obtuvo Bruera para sus concejales (34 por ciento) alcanzó el 13 por ciento. El debate sobre el compromiso (o la falta de) que tuvieron los intendentes probablemente siga escalando en los próximos días. Algunos hechos recientes incrementaron esas visiones conspirativas. Como la entrevista que dio el lunes después de las elecciones, Francisco de Narváez agradeciendo la ayuda que le habían dado algunos intendentes peronistas y nombró, sorpresivamente y sin tapujos, al histórico jefe comunal de Tres de Febrero, Hugo Curto.


Alberto Descalzo, intendente de Ituzaingó.

“No se dejó de lado a Kirchner”.

Cuando el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, observó cómo había quedado el mapa político de su municipio tras la elección del domingo, se encontró con un fenómeno similar al que la Presidenta había diagnosticado a nivel nacional: cierto tripartidismo. Sucede que en Ituzaingó el peronismo, Unión-PRO y la coalición Nuevo Encuentro, que postula a Martín Sabbatella, se consolidaron como las tres fuerzas más importantes. Los dos primeros partidos obtuvieron el 28 por ciento; Nuevo Encuentro, 21. Descalzo dice que no está en riesgo la gobernabilidad del municipio. “Somos intendentes que a veces tenemos mayorías, pero que también sabemos buscar los consensos. Estamos acostumbrados a gobernar con todos, así que no vamos a tener problemas”, confía. Descalzo tampoco cree que algunos intendentes hayan alentado el voto a Francisco de Narváez. “Siempre hubo diferencias importantes entre los distritos. No es lo mismo San Fernando que José C. Paz. Hay distritos más populares y con mucha menos cantidad de clase media. Eso explica las diferencias”, argumenta a Página/12.


–¿A qué atribuye la diferencia a favor de la lista de concejales que varios intendentes lograron en sus distritos?


–Hay que analizar si son distritos del primer cordón o del último cordón. Siempre hubo una diferencia importante entre esos distritos. También tiene que ver con el trabajo de cada uno de ellos. Además, las diferencias son casi las mismas en todos lados: de tres o cuatro puntos a diez puntos. Algunos municipios son más populares con menos clase media. No creo en esto que quiere vender Clarín, de que hubo intendentes que dejaron de lado a Kirchner.


–¿Pero cómo se explica que en Berazategui la lista de concejales haya sacado 16 puntos más que la nacional?


–Berazategui es un sector popular, de una clase popular y (Juan José) Mussi es un intendente que está muy cerca de la gente y siempre ha tenido diferencias muy importantes. En otras elecciones ha pasado lo mismo. Además, ahí ganó Kirchner.


–¿Se puede comparar lo que pasó el domingo con lo que sucedió en 1997 con Graciela Fernández Meijide? ¿Hubo una ola imparable contra Kirchner?


–No sé si fue así, es muy reciente analizar una elección de estas características. También hubo una acción mediática muy importante en contra de Néstor Kirchner, que no se dio en otras épocas. Y yo creo que esas cosas sí influyen. No es novedoso.


–¿Qué opina de la elección de Sabbatella, un vecino suyo?


–Sabbatella hizo una buena elección, eso es imposible negarlo. Hay que felicitarlo. No tengo nada que decir en contra de él. Le sacó votos a Kirchner también, eso es obvio. Porque los dos son gente más o menos del mismo palo, digamos, entre comillas.


–¿Qué va a pasar con el peronismo bonaerense tras esta derrota?


–Vamos a acompañar a la Presidenta y vamos a acompañar al gobernador. La gente quiere que al gobierno nacional le vaya bien, y al provincial lo mismo. Hemos perdido una elección por dos puntos en una legislativa. Néstor Kirchner ha tenido un gesto muy bueno al renunciar al PJ. Ahora estamos dispuestos a ir a una elección interna cuando tengamos que ir. Ahí veremos quiénes son del PJ y quiénes no. Pero todos tendremos que hacer una reflexión con respecto a los resultados.


Graciela Rosso, intendenta de Luján

“Apoyaron a otra lista”.

Graciela Rosso está enojada y se nota. Como intendenta de Luján, donde tiene registrado su domicilio Francisco de Narváez, Rosso tenía una prueba difícil el 28 de junio. Debía competir con el candidato de Unión-PRO en su patria chica, donde tiene varios campos de su propiedad y donde llegó a votar acompañado por su doble de “Gran Cuñado”. Rosso salió tercera en la elección local: logró ubicar sólo dos concejales. A nivel nacional, la diferencia entre Unión-PRO y el kirchnerismo fue muy amplia: 42 a 26 por ciento. Rosso atribuye ese margen abultado a la actitud de su principal competidor en Luján, Miguel Prince. Ex intendente hasta 2007, Prince tuvo el privilegio de poder competir con una colectora K que llevó a Kirchner-Scioli para diputados. Rosso acusa a Prince de haber repartido casa por casa su boleta pero cortada a nivel nacional, para favorecer a De Narváez. “Si se observan los resultados, está claro que hubo lugares donde sectores que apoyan a los intendentes a nivel de diputados nacionales apoyaron a otra lista”, acusa Rosso en diálogo con Página/12.


–¿Comparte la teoría de la traición? ¿Le jugaron en contra a Kirchner?


–En Luján a nivel local ganó la lista del kirchnerismo que llevaba a Prince como primer candidato a concejal. Ganó porque repartió casa por casa la boleta de De Narváez a nivel nacional en lugar de repartir su boleta completa. Eso acá lo sabe todo el mundo. ¿Cómo se entiende, si no, que el primer candidato a concejal de De Narváez haya sacado mucho menos votos que los que sacó De Narváez? Lo muestran las actas de escrutinio en las escuelas. Yo jugué con el kirchnerismo y salimos terceros. Pero hubo otro que decía apoyar para Kirchner y jugó para otro lado. De todos modos, De Narváez tuvo los votos, eso es indiscutible.


–¿A usted le ofrecieron impulsar otra lista para sumar votos entre los que no querían votar a Kirchner?


–Nosotros no hicimos campaña para ganar las elecciones de cualquier manera. Había gente que me decía que me acompañaban a mí pero que iban a cortar boleta a nivel nacional. Yo les decía que no compartía esa opción, porque nosotros éramos parte de un proyecto nacional. Yo soy respetuosa del voto popular, pero lo que no me gustan son las trampas de los políticos. A mí me engañaron mis propios compañeros del peronismo, que le dieron a Prince la posibilidad de ir con una colectora. Él usó este proyecto para su fin personal, porque repartió boletas para el otro sector. Igual acá no está en juego la gobernabilidad, porque a pesar de todo logramos dos concejales y ya tenemos otros cuatro en ejercicio.


–Prince es un dirigente que supo estar cerca de Felipe Solá.


–El pertenece al sector de Solá. Y Solá vino a saludarlo el día en que ganó las internas del peronismo de Luján, en las que yo no me presenté. Acá hubo un acuerdo en el que Prince estuvo reunido con Juan José Alvarez. Yo se le advertí a la dirigencia del peronismo bonaerense.


–¿Hubo intendentes que alentaron el corte de boleta contra Kirchner?


–Se han dado dos situaciones. Algunos han optado o han permitido que se votara distinto a nivel nacional. Y en otros casos fue la propia gente la que decidió no votar a nuestro sector a nivel nacional.


Fernando Espinoza, La Matanza

“Hay cosas que corregir”.

El intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, tenía una misión no escrita en la última votación: hacer la mejor elección posible en el municipio más poblado del país para contribuir a una victoria del peronismo. La fama del distrito como enclave peronista y los resultados anteriores en la comuna, otrora muy favorables al oficialismo, habían alimentado las expectativas del tándem Kirchner-Scioli. Al final, el kirchnerismo obtuvo el 42,5 por ciento para diputados nacionales (alrededor de 12 por ciento más que Francisco de Narváez), pero esa diferencia no alcanzó para descontar los abultados márgenes que obtenía Unión-PRO en las grandes ciudades y en el interior bonaerense. Consultado por Página/12, Espinoza minimizó la hipótesis sobre la falta de compromiso de ciertos intendentes del Conurbano con la candidatura del santacruceño. “Cada municipio tiene su particularidad, lo que pasó tuvo que ver con la realidad de cada lugar”, fue su explicación.


–¿Hubo intendentes que alentaron el corte de boleta contra Kirchner?


–No, no. No tengo ninguna prueba de que eso haya sucedido.


–Al oficialismo no le fue tan bien como se esperaba en el segundo y tercer cordón del Conurbano. ¿Por qué?


–Tenemos que escuchar el mensaje del pueblo y ver cómo se expresó su voto. Claramente hay que corregir algunas cosas. Por un lado, hubo un problema de comunicación, en cómo se comunicaron las cosas. Estoy convencido de que el modelo de Argentina que tenemos que construir es éste que estamos construyendo hoy con las mayorías populares. Pero no pudimos o no supimos comunicar cuál es la propuesta del proyecto que estamos llevando adelante. La gente votó por la negativa. No votó por un plan de gobierno, por un proyecto de Argentina. Votó con bronca, claramente.


–En algunos municipios hubo una significativa diferencia entre los votos que sacaron Kirchner y Scioli para diputados y los que obtuvo la lista de concejales. ¿A qué lo atribuye?


–En La Matanza sacamos el 42,5 por ciento para diputados nacionales, con una diferencia de 12,5 con respecto a De Narváez (N. de la R.: Que sacó 30 puntos). Y la lista local obtuvo el 45 por ciento. Fue una elección legislativa. En 2005, con Cristina y Kirchner en su mejor momento, habíamos sacado el 48 y pico. Las diferencias entre los resultados nacionales y los locales tienen que ver con las particularidades de cada lugar.


–Pero insisto: en algunos municipios la diferencia fue importante. ¿Eso no significa que hubo un corte de boleta casi masivo y en distritos donde no había tradición de corte por parte de los votantes?

–Esta elección fue muy atípica. Los sectores de clase media claramente no nos acompañaron. En ese sentido, tenemos que mejorar la comunicación para volver a seducir a los sectores de la clase media, porque en realidad nosotros estamos trabajando con la mayoría de los sectores populares de la Argentina.


–Hubo quienes mencionaron el caso de Tres de Febrero, donde no hay muchos antecedentes de corte de boleta.


–Puede ser que estén muy contentos con Hugo (Curto) y que tengan sus diferencias con lo que pasó a nivel nacional. Igual me parece que allí no fue mucha la diferencia. Hay otros lugares donde fue más, por lo que vi en Berazategui hubo una diferencia... O en La Plata.


–¿Qué le pareció la renuncia de Kirchner al PJ?


–Es la demostración de que el peronismo está escuchando el mensaje de la gente. Ahora tenemos que reorganizarnos y reconstruir el partido.